Falsa inocencia.
Amy siempre había sido una chica solitaria, cualquiera creería que uno a los dieciséis años solo tiene granas de mal gastar su tiempo libre, de salir a fiestas, de tener novios, de drogarse, de tener sexo...pero ella era diferente, se la pasaba, básicamente, en su cuarto. Todos solían tacharla de antisocial, de rara, y demás 'etiquetas' sumamente hirientes. Lo que nadie sabía, siquiera sus padres, era que Amy, mientras estaba en su cuarto, leía libros sobre crímenes y asesinatos...lo mismo hacía en su computador, comenzando así, a buscar maneras para asesinar a una persona ¿normal? no lo creo. No tenía amigos, y tampoco quería tenerlos. Se creía más inteligente que cualquier ser de su edad, y de hecho, lo era...a su corta edad, ya había matado a treinta personas. Solía matar a personas que le 'caían mal' o simplemente la fastidiaban. Cualquier ser podría pensar que era una desquiciada, pero no era tan así. Realmente era muy inteligente, cometía sus crímenes de una mane...