Soltar.
Un miércoles lo dejé partir. Un miércoles por la tarde decidió irse, opte por irme, nos rendimos. Uno ama tanto y con tantas fuerzas que en ocasiones se lastima. Llené este lugarcito con tantos textos dedicados a él, con ternura, con amor sincero, que escribir una cierta despedida es destructivo e irónico. Ese miércoles ambos sabíamos que era el fin. Por el cansancio, por el desgaste, por una perdida inevitable de sonrisas, de conexión. Nos perdimos en una monotonía rutinaria, en un lunes, un martes, una semana. Nos perdimos entre tanto barullo. El amor persiste, siempre, porque es sincero, porque es único, se sabe. Pero las cosas cambian, y uno tiene que entender y aprender a soltar, a dejar ir, sea por un tiempo o por un "para siempre", porque en ocasiones, amarse no es suficiente. Nuestro problema llego cuándo las cosas comenzaron a andar mal, y confundimos nuestras luchas, nuestros "intentemos de nuevo". Dejamos...