Soltar.

Un miércoles lo dejé partir.
Un miércoles por la tarde decidió irse, opte por irme, nos rendimos.
Uno ama tanto y con tantas fuerzas que en ocasiones se lastima.
Llené este lugarcito con tantos textos dedicados a él, con ternura, con amor sincero, que escribir una cierta despedida es destructivo e irónico.
Ese miércoles ambos sabíamos que era el fin. Por el cansancio, por el desgaste, por una perdida inevitable de sonrisas, de conexión.
Nos perdimos en una monotonía rutinaria, en un lunes, un martes, una semana. Nos perdimos entre tanto barullo.
El amor persiste, siempre, porque es sincero, porque es único, se sabe. Pero las cosas cambian, y uno tiene que entender y aprender a soltar, a dejar ir, sea por un tiempo o por un "para siempre", porque en ocasiones, amarse no es suficiente.
Nuestro problema llego cuándo las cosas comenzaron a andar mal, y confundimos nuestras luchas, nuestros "intentemos de nuevo". Dejamos de pelear por un presente, o al menos eso me pasó a mí. Dejé de luchar por esas sonrisas momentáneas, por lo actual, y me centré en los recuerdos, en los buenos momentos, en las alegrías. Olvidé todas esas pequeñas cosas malas por no dejarlo ir, por atarme a lo que éramos. Éramos. Ese era el gran problema. Habíamos dejado de ser los niños que se querían de aquella forma tan sincera.
Me cegue, y eso solo provoca más desgaste en la situación. Más ruido.
Fue culpa de ambos, por no ceder al otro, por ser egoísta, por no entender las necesidades del otro y solo centrarse en las personales.
Nos consumimos por no apagar esa llama de amor que cada vez se volvió más pequeña. Y así fue como nos dejamos ir, por amor, por csnsancio, por todas esas cosas que no quisimos aceptar. Sabíamos que era el momento, que ya habíamos luchado demasiado.
Lo amo, más que nadie. Y sé que en algún lugar quedaron todos esos momentos que no vivimos, esos besos que no nos dimos, ese amor que apagamos.
Un miércoles empezó lo que se terminó.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

No pongas un fin, solo vive.

Mi realidad, mi mundo.

Les cuento.