Les cuento.
Y si les cuento que todavía me mueve el piso, que sigue siendo él en mi vida, que aunque pase el tiempo el amor que siento hacia él no cambia, ni un poquito.
Les cuento, que recuerdo sus caricias, como si aún las tuviera, como si aún las sintiera, recuerdo el poder que tenían sobre mí, como con un solo dedo erizaba toda mi piel, me generaba un mar de sensaciones; les cuento que aún siento sus besos, con la dulzura que tenían, con el amor con él que me los daba, olvidaba el mundo en sus besos, en sus labios; les cuento también, lo lindo que era sentirme en sus brazos, estar rodeada de su amor, me protegía, me sacaba de mi realidad, buena o mala, era imposible no desconectarse y estar en él, sólo en él; les cuento más, como con su mirada me perdía, me enamoraba, me recordaba lo lindo que era amarlo, y que en secreto lo sigue siendo.
Tal vez no aprenda más, tal vez no quiero soltarlo, y quiero amarlo, tenerlo vivo cada día en mí, como si aún lo tuviera a mi lado, como si escuchara sus "amor", "cielo", hasta sus mayores tonterías daba gusto escuchar.
Tampoco olvido cuando estaba feliz, y me contaba todo tan emocionado y apurado que hasta causaba risa, pero esa risa tierna, que embellece el corazón y el alma. Su sonrisa alumbraba mi mundo, sea cual sea el momento que viviéramos.
Cuando estaba triste, y me permitía verlo, no era grato, pero era reconfortante saber que estaba ahí para abrazarlo, para tomarlo en mis brazos, y hacerle sentir que todo iba a estar bien, porque al final siempre lo estaría. Ningún problema es eterno; no era grato, no era lindo verlo así, pero daba todo de mí para sacarle sonrisas, para despreocuparlo, para juntos buscarle la vuelta y la solución a todo. Era así, juntos podíamos contra todo.
Aún hay más, cuando se enojaba era más lindo, se enroscaba en sus enojos momentáneos, en sus preocupaciones diarias, por él, por su familia, por mí. Si entendiera que todo pasa, y todo se soluciona... de igual forma enojado es lindo, siempre y cuando no sea muy grave el asunto, claramente.
Y no nos olvidemos, por favor, de cuando me hablaba al oído, cuando ríe, cuando mueve todo mi ser con un "te amo, chiquita", no puedo no sentir todo su amor, todo su ser conmigo. Es hermoso, lo fue y lo va a ser siempre.
Él es el amor que siempre anhelé, así lo veo, cometí errores, y sí que me arrepiento, pero si hay algo que aprendí es que no puedo modificar eso, no puedo volver al pasado, pero si el presente, y si puedo darle todo mi amor para demostrarle que eso no volvería a pasar.
Él es el amor que sueño desde pequeña, es todo lo que quiero... y que por tonta, perdí.
Extraño todo lo mencionado, y más todavía.
Cuando salíamos a la calle, a comprar algo para comer tal vez, y él salia de pantuflas, o todo desarreglado, pero seguía siendo hermoso, nunca dejó de serlo.
Cuando no paraba de molestarme con algo, con tal de verme un poquito enojada, se ve que le gustaba verme histérica de vez en cuando.
Cuando me mimaba tanto que después repartía alegría por todos lados, que me renovaba, me daba más vida y más ganas de reír.
Cuando era él, cuando lo era conmigo.
Cuando me amaba, cuando me lo demostraba.
Si lo ven... díganle que lo extraño, lo amo, y que me hace falta.
Comentarios
Publicar un comentario