Problema.

Mi problema es que soy una eterna enamorada de detalles... y cuando desaparecen lo noto... demasiado.
Me sucede y sucedió con personas que quise y que quiero. Los detalles son una huella en mi, imborrable, que recuerdo en mis momentos de melancolía, y en momentos en lo que sonrío por plena felicidad.
  Me enamoro de charlas, de tardes tomando mates, de sonrisas, de miradas, lagrimas, abrazos, palabra.  Por eso es que cosas como regalos me molestan, prefiero pasar una tarde con esa persona en algún parque conversando, recostados en el pasto, siendo iluminados por un cálido sol.
Me enamoro de <mensajitos>, un ''buen día'', un ''te quiero'', un ''me preocupo por vos'', un ''sos importante para mí'', un ''te extraño''.
Seré una tonta, una cursi, pero las risas, y miradas son mi debilidad. Al igual que algún tipo de perfume.
  Una palabra sana cualquier herida, una mirada la cicatriza... un abrazo borra todo rastro. Es en lo que creo, en lo que confío.
Suelo enamorarme de los defectos, o mejor dicho, de lo que cada uno cree su defecto. Me fascina convertir ese defecto en una virtud, mirar las cosas desde otro punto de vista.
  Tengo problemas de visión, sí, pero no es impedimento para ver los más ocultos sentimientos de cualquier persona; ni para notar cuanta tristeza abunda en una mirada.
Me gusta conocer en profundidad, indagar, saber el por qué, y después... enamorarme del mínimo detalle.

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