Apreciar cuando se pierde.
A menudo pienso en la familia que fuimos, y me doy cuenta que hubo errores, que equivocaciones sobraron... pero también me doy cuenta que tuvimos nuestros momentos. Momentos que en la ignorancia del 'presente' no supe apreciar como me hubiese gustado. Momentos que ingenuamente revivo una y otra vez en mi mente.
Es cierto eso de que no apreciamos lo que tenemos hasta que lo perdemos.
Me pasa, con frecuencia, a menudo, siempre.
Las cosas nunca fueron perfectas, pero ese caos repleto de momentos cotidianos se extraña cuando desaparece...
No voy a dejar de pensar que hubiese sido de nosotros como familia si no te hubieses ido, si hubieses resistido más, si las cosas se hubiesen dado como queríamos, si hubiese existido un ''final feliz''.
No voy a dejar de preguntarme por qué tomaste una decisión así, por qué te apresuraste, por qué no resististe, por qué no fuiste fuerte, por qué no me hablaste, por qué esa tarde no quisiste contestar mis llamadas.
No voy a dejar de vivir en esos recuerdos, en esos momentos cotidianos en familia, en esas mañanas con algunas discusiones, en esas tardes de paseos, incluso en las discusiones que se escuchaban a diario.
No voy a dejar de imaginarme un ''que hubiese sido de...''
Tendría que aceptar ciertas cosas, tendría que terminar de procesar mi ''duelo'', pero sencillamente no puedo, algo me lo impide.
Muchas personas me dijeron que tengo que afrontar la muerte de mi papá, que tengo que superar mi perdida, que tengo que soltarlo. ¿Pero qué saben ellos? La mayoría de las personas que me lo dicen, con un tono de resignación, tienen a sus padres con ellos ¿entonces? ¿qué saben de mi dolor? nada, no saben nada.
Los escucho, sé que lo dicen porque quieren verme bien, porque se preocupan, pero hay cosas que no se pueden pedir, que no se pueden decir.
Pocos entienden el verdadero sentimiento de perder a un ser querido y aún así sentirlo vivo, sentirlo presente.
Pocos entienden el sentimiento de no querer soltar a una persona, aún cuando no la tienen.
Es cierto eso de que no apreciamos lo que tenemos hasta que lo perdemos.
Me pasa, con frecuencia, a menudo, siempre.
Las cosas nunca fueron perfectas, pero ese caos repleto de momentos cotidianos se extraña cuando desaparece...
No voy a dejar de pensar que hubiese sido de nosotros como familia si no te hubieses ido, si hubieses resistido más, si las cosas se hubiesen dado como queríamos, si hubiese existido un ''final feliz''.
No voy a dejar de preguntarme por qué tomaste una decisión así, por qué te apresuraste, por qué no resististe, por qué no fuiste fuerte, por qué no me hablaste, por qué esa tarde no quisiste contestar mis llamadas.
No voy a dejar de vivir en esos recuerdos, en esos momentos cotidianos en familia, en esas mañanas con algunas discusiones, en esas tardes de paseos, incluso en las discusiones que se escuchaban a diario.
No voy a dejar de imaginarme un ''que hubiese sido de...''
Tendría que aceptar ciertas cosas, tendría que terminar de procesar mi ''duelo'', pero sencillamente no puedo, algo me lo impide.
Muchas personas me dijeron que tengo que afrontar la muerte de mi papá, que tengo que superar mi perdida, que tengo que soltarlo. ¿Pero qué saben ellos? La mayoría de las personas que me lo dicen, con un tono de resignación, tienen a sus padres con ellos ¿entonces? ¿qué saben de mi dolor? nada, no saben nada.
Los escucho, sé que lo dicen porque quieren verme bien, porque se preocupan, pero hay cosas que no se pueden pedir, que no se pueden decir.
Pocos entienden el verdadero sentimiento de perder a un ser querido y aún así sentirlo vivo, sentirlo presente.
Pocos entienden el sentimiento de no querer soltar a una persona, aún cuando no la tienen.

Comentarios
Publicar un comentario