EL MEJOR REGALO.
Ayer mi viejo cumpliría 40 años, y me pregunté inconscientemente, desde dónde se encontraba, cual seria el mejor regalo que pudiera darle.
Creo que mi situación actual lo sería, el que mi familia (mamá y ange) se haya restablecido y podamos entendernos con total normalidad, sumado a la finalización de un ciclo tan importante para él como lo es el secundario.
15 años me repitió que tenia que terminar el secundario, que no tenia que cometer sus mismos errores, que tenía que pelear por ser alguien. POR HACERME OÍR.
Hoy me hago oír.
Porque tengo 17, crecí y entendí un poquito más como son las cosas realmente.
El mejor regalo para mi papá sería estar juntos, en familia, en nuestra casa.
Este año, entendí, tras mudarme nuevamente, que aquella familia paterna no resultó ser más que un vientito, algo insignificante.
Entendí que pasé 15 años junto a personas que hoy desconozco totalmente, y que por intereses y ambiciones prefirieron cagarse en sus dos sobrinas, nietas, primas... y no preguntar siquiera si estábamos bien.
Este año entendí que mi mamá y mi hermana son mi única familia, y que las personas con las que me crié son una basura.
Y no porque me lo hayan contado, si no porque lo viví en carne propia.
Viví el rechazo, el intentar acercarme a mi abuela (Mirta Cristina Araoz), a mis tíos (Silvina Andrea Lapido, Ruben Milani) y no obtener a cambio ni un hola. Nunca pedí algo económico, ni siquiera pedí MI casa, esa que mi papá arreglo partecita por partecita para que ahí viviera su FAMILIA. Esa era MI CASA, y mi familia paterna se escondió atrás de una tragedia como fue el suicidio de mi viejo para quedarse con esa casa, con un par de ladrillos, pero no importa, porque mi viejo siempre me decía que todo vuelve.
Me duele porque sentí el rechazo, y mi hermana chiquita lo sintió aun más. Porque yo soy grande y a la larga o a la corta entiendo que esa gente no se merece nada de mi, pero ella es chica, y quería mucho a cada una de esas personas.
Me duele porque la vi llorar porque su tía (Silvina Andrea Lapido) no la saludaba y simplemente la miraba como una desconocida.
Me duele porque sé lo horrible que es preguntarse "hice algo malo?".
Me duele porque yo banque a mi viejo hasta las últimas, con todas mis fuerzas, deje todo en él. Me duele porque no reconocen nada, porque se cagaron en mi viejo también, como aquella vez en la que mi viejo quiso suicidarse y lo salve yo, y angustiada le dije a mi vieja, quien le dijo a mi tía, LA HERMANA DE MI VIEJO, y solo obtuvo como respuesta "arreglatelas vos, es tu marido".
Esa insensibilidad me duele, porque no me lo contaron, porque lo VIVÍ.
Mi viejo quería que me hiciera oír, que dijera siempre la verdad, y la verdad es esa.
Después de casi tres años de su partida me enorgullece decir que no necesite nada de ningún familiar con el apellido Lapido, Milani o Araoz. Y que aunque intenté contactarme con alguno de ellos, porque en su momento los consideraba familia, hoy entiendo que lo mejor fue haber sido rechazada.
Lucía Lapido, hija de mis viejos y pariente de nadie.
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