Cuatro meses...

Fue mucho más que una simple pérdida.
Recordando viejos tiempos, descubrí que nos faltó tanto por hacer, tanto por descubrir, y tantas promesas por cumplir. ¿Por qué te fuiste? ¿Qué te llevo a eso? ¿Por qué no me lo contaste?, si, entiendo que no hay que revolver el pasado, que hace daño, pero es imposible no preguntárselo: ‘’ ¿Qué hubiese pasado si?’’. Hubiesen pasado tantas cosas, hubiese cambiado todo. Un cambio muy brusco, tal vez demasiado, pero estarías acá, y sería todo diferente.
No hay día que pasé sin que te extrañe, o que te piense un segundo. Te llevo en mi memoria, y tengo los mejores recuerdos, en este último tiempo cumpliste muy bien el rol de papá, me escuchabas, me preguntabas, me aconsejabas, me abrazabas, simplemente me acompañabas. Demostraste interés por mí, por lo que me gustaba hacer, me motivaste para que no dejará lo que más me gusta que es patinar, me alentabas día a día diciendo ‘’hija, fuerzas que aprobas todas las materias, dale que podes’’, y cuando me veías mal me decías ‘’cámbiame esa carita, dale, yo sé que sos una nena fuerte, y si no, me tenes a mí, yo te voy a ayudar’’. Ese tipo de cosas me hacen extrañarte aún más de lo que tal vez deba. Me hacen necesitarte. Y sí, la nena extraña a su papá. Es normal, lo sé, pero hubo tantos ‘’te amo’’ que no dije, y hubo tantos ‘’papi sos el mejor’’ que silencie, por miedo a quedar como una cursi.
Me destrozaba verte llorar, y por eso asumo que tal vez estés donde estés estas mejor, pero no lo niego, siento que acá todo sería de otra manera si estuvieras. Cambiaron mucho las cosas, y tu presencia hace falta.
Tus maldades, tus locuras, tus sonrisas, tus lágrimas, tus abrazos, tus caprichos. Era ver quien cuidaba a quien cuando iba a casa.
Y te recuerdo entre lágrimas y sonrisas, sin tener una clara explicación sobre lo que sucedió. Fue todo tan rápido, no me diste tiempo a nada. Recuerdo ese último abrazo, un miércoles, lluvioso, me llevaste y me fuiste a buscar a mi clase de trabajo socialfue el último día que vi tus sonrisas, y una última lágrimas, si lo hubiese entendido en ese momento, si hubiese entendido porque llorabas, ese domingo, ese domingo ‘’día del padre’’, hubiese sido completamente diferente.
Sé que querías lo mejor para Ange, para mamá, y para mí. Recuerdo tus palabras ‘’yo tuve una infancia dura, un padre ausente, crecí con rencor, no quiero eso para vos hija, quiero que sepas que contas conmigo para lo que seas’’. Recuerdo la sonrisa mientras me lo decías y el abrazo que le seguía. Te recuerdo cada vez mejor.


Y sí, tal vez no fui la mejor hija, pero te extraño, y me haces demasiada falta. Hoy, se cumplen cuatro meses. Papá, te extraño.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

No pongas un fin, solo vive.

Mi realidad, mi mundo.

Les cuento.