Oscuridad.
Amiga y enemiga. Amor y odio. Temor y disfraz.
Si, a mis 15 años sigo sintiendo temor a la oscuridad...sin embargo, en noches de insomnio, tarde llantos o días grises, es mi mejor disfraz. Nadie ve ni oye mis lagrimas, nadie me juzga. Allí solo soy yo y aquel manto negro que recubre toda mi habitación y se abalanza sobre mi al ritmo de mis penas, consolándome y al mismo tiempo sumergiéndome en aquel mundo fantasmal lleno de miedos, angustia, dolor y tiniebla, donde sin pensarlo digo...no hay luz alguna.
La oscuridad me enseñó a fingir bienestar en presencia de luz y saber llorar en sus mismísima presencia.
¿Como puede ser que por momentos la odie y por otros la ame? ¿que por horas sienta temor y por otras me refugie en ella? irónico ¿verdad?.

Comentarios
Publicar un comentario