Filos, sangre, y mi historia con ellos. [Origen]

No hay día que odie más que aquel en el cual me lastimé por primera vez. Recuerdo que fue un accidente, aún no entiendo bien como sucedió, un momento estaba llorandoy al otro tenía sangre en mis muñecas. No entiendo como hizo que me sintiera bien, como logré canalizar mucha ira en eso.
  Hablé del por qué, pero jamás hablé del origen, supongo que porque lo desconozco. Realmente no sé cómo terminé en eso, como termine sintiéndome bien lastimando mis brazos, mis muñecas, mis piernas. Como me desahogaba con cada gota de sangre que salía expulsada de mi cuerpo.
Comenzó con rasguños, y por mero accidente terminé con un filo de sacapuntas en mi mano, presionándolo sobre mi brazo. Recuerdo la razón por la cual lo hice, estaba cansada de que en mi casa no me escucharán, y no podía gritar, en ese tiempo era introvertida, era tímida, y dejaba que hicieran lo que quisiesen conmigo. Una versión mía muy lejana a la actual. Sigo con la historia: con leves rasguños termine en pequeñas heridas. Al paso del tiempo esas ‘’pequeñas heridas’’ fueron tomando más ‘’color’’, cada vez presionaba más fuerte el filo, cada vez disfrutaba más del daño, era una auto destrucción que gozaba cada noche.
Con el tiempo aquel desahogo se volvió un vicio, algo absurdamente irresistible. Era inevitable al estar cinco minutos sola no pensar en hacerlo, no pensar en dañarme.
Cada vez me metí más en esta porquería, y cada vez me era más difícil salir. Al principio creí que solo eran heridas temporales, y como era invierno nadie las notaría. Llegaba el verano y ya no las tenía, era lo usual.
Sin embargo, las cosas cambiaron a medida de la presión que le agregaba al filo. Con el correr del filo, aquellas marcas temporales se volvieron permanentes. Incluso tengo una herida queloide pequeña, fue de lado a lado ¿se imaginan?
  No me preocupaba en salir de eso, seguía sin entender en que estaba metida.
Ese mismo año, 2012, conocí a un grupo de personas que me hizo entrar en razón, ‘’pb’’. Recién allí, entendí que estaba mal lo que estaba haciendo, que no era forma, que solo me hacía más daño, y lo más importante, que a fin de cuentas no lograría esconder mis heridas por mucho tiempo. Sin embargo, había un gran problema: me había vuelto adicta. Era como una droga, difícil de explicar y raro de entender. No podía soltar ese ‘’vicio’’, y cada día me odiaba más por ello.
  El tiempo fue pasando, conocí a muchas personas, que juraron estar conmigo siempre, y querían que dejará de hacer lo que hacía, prometieron ayudarme hasta en las últimasterminaron abandonándome, y trajeron como consecuencia el frío pensamiento de ‘’debo dejar de confiar en estúpidos’’. Todos se cansaban, terminaban agobiados de mis problemas. Nadie había logrado cambiar mi forma de pensar, en realidad, nadie se esmeró en hacer posible el cambio. No entendieron que con decirle a una depresiva ‘’deja de pensar así’’ no se soluciona nada. No es tan fácil como pronunciar palabras, no para quien realmente sabe el dolor que es tener que lastimarse. Se cansaron, me culparon de su inutilidad y a fin de cuentas me abandonaron.  Un solo muchacho estuvo cerca de salvarme, y cuando estaba a punto de hacerlo, se echó atrás ¿irónico? Puede ser, me resulta similar a la cobardía.
  Siguieron pasando días, semanas, y me convertí en una persona fría, controladora, manipuladora, calculadora, sabía que pensaban las personas, sabía cómo engañarlas, como hacerles crees incluso que el cielo era violeta. Era tan fácil engañarlos, eran ilusos. Y siguen siéndolo. Aprendí a no confiar, y a pensar en mí y luego en los demás. Aprendí a ser egoísta, y lo más valioso: aprendí a que si no confío en mi misma, nadie lo hará.
El tiempo jamás paraba y yo no lograba dejar el vicio. Nuevas amistades llegaban, pero solo dos permanecieron firme, además de ‘’pb’’: Aldana y Valentina. Desde que aparecieron, hasta el día de hoy, me cuidan como a una hermana, y hago lo mismo con ellas. Son de las personas más valiosas de mi entorno []
Ellas me ayudaron, pero no podían solas, definitivamente es mucho peso para solo dos personaslograron calmar mi ‘’necesidad’’, pero no lograron sacarla de mi cabeza, y sabía que en cierto aspecto eso las frustraba, y hacía que me odiará aún más. Odiaba mi cuerpo, mi rostro, mi personalidad, todo.
  Siguieron sucediendo hechos aberrantes en mi vida, y solo lograban que me lesionará aún más, que no pudiera salir de la fosa de agua podrida en la cual me encontraba. Era agobiante para mí intentar salir y ver como gente estúpida me enterraba aún más en la mierda. Era frustrante.
Un día, apareció alguien diferente, que con mis amigas, y ‘’pb’’, logró sacarme de ese infierno. De los cortes, de la anorexia y bulimia, del odio hacia mi misma, de todo aquello que no me dejaba dormir tranquila.
Eran Valentina, Aldana, pb, y Jeremías. Mis héroes. Mis padres apenas sabían de mi existencia, mucho menos de mis cortes.
Cada uno de ellos hacía que mirará mis cortes, hacía qué pensará, que reflexionará. Me demostraron, realmente, que haciéndome daño a mí misma, también los lastimaba a ellos. Les había tomado mucho aprecio, y no quería verlos mal, (no quiero ni querré) y mucho menos si era por mi culpa.
Supongo que entendí cuanto los lastimaba cuando vi llorar a cada uno de ellos por mí, por lo que hacía, por mi ‘’vicio’’. Allí entendí que no era solo ‘’lastimarme a mi misma’’, también les hacía daño, y demasiado.
Intenté hacer promesas, pero fallé en cada una de ellas. Luego entro en juego mi padre, intentándome ayudarme, se había separado de mi madre, y realmente le afectó, tanto que quiso quitarse la vida, por eso, hicimos una promesa: yo no me lastimaría si él se mantenía de pie. El punto es que fracasó. Él un día se quitó la vida, y a las pocas semanas yo me volví a flagelar.
Nadie cumplía, nadie se quedaba, por ello pensé que mis amigas y Jeremías se cansarían, que se agobiarían como todos, pero noallí permanecieron. Las muchachas lloraron conmigo en el funeral, y Jeremías me abrazó muy fuerte, fue uno de esos abrazos en los cuales es inevitable cerrar los ojos, bonito en verdad.
No se cansaron, aún siguen, y se encargaron de cambiar mi forma de pensar, ellos si permanecieron, ellos no bajaron los brazos, no abandonaron la lucha.



Existe el sufrimiento, existe el dolor, existe la gente que cree que está bien cortarse, y que disfruta de ellopero también hay gente buena. Gracias a ellos, llevó dos meses y nueve días sin cortarme. Poco y mucho a la vez. Pero me siento orgullosa, de mi cambio, de mi progreso, y de tener a mi lado a personas maravillosas que soportan mis líos, mis enredos, y mis locuras.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

No pongas un fin, solo vive.

Mi realidad, mi mundo.

Les cuento.