Príncipe y Princesa.
La princesa que encontró a su príncipe…
Supongo que jamás me cansaré de escribir
sobre este tema.
Jamás me sentí como una,
al contrario, siempre creí que era el sapo del cuento…pero hasta
el sapo más feo (y tonto) merece un poco de amor ¿no?
Recuerdo como empezó todo, me
gusta hacerlo cuando llueve principalmente, no sé por qué,
simplemente me gusta. Empezó con conversaciones tontas,
una noche…supongo que una parte de mí supo lo que
sucedería con el
tiempo, y quería intentar. Esa charla se convirtió en miles de
conversaciones más, largas y bonitas. Hablábamos por
las mañanas, tardes
y noches. Íbamos al mismo colegio así que por los
recreos también conversábamos…
Era muy adorable todo. Al pasar los días comenzó a gustarme,
mis amigas esperaban ese momento, yo en cambio intentaba negar ese sentimiento,
ya que habría un gran drama por una ‘’tonta’’ razón: este
chico era el ex novio de una amiga. Digo amiga y no gran amiga porque
sinceramente jamás la consideré como una, y
hoy, siete meses después comprendo que solo éramos
conocidas que pertenecíamos al mismo grupo de amistad, así que no
entiendo porque tanto melodrama.
El punto es que mis demás amigas
estaban en desacuerdo en esta relación…pero el
muchacho me hacía (y me hace) sentir tan bien, que
era imposible resistirse. Iluminaba mis días con una
sonrisa, así como lo sigue haciendo, era algo ilógico, algo
que jamás me había pasado.
Cabe aclarar que jamás me enamoré, solo una
vez, y salió pésimo: el
chico era un cretino y salí lastimada. Y fue ese el
motivo que volvió aún más extraño mi
sentimiento de ‘’amor’’.
Una tarde, él fue a casa de mi padre, donde yo
me encontraba ese día, y hablando y hablando…terminamos
en un lindo beso. Sentí algo raro, algo fuera de lo común: algo
agradable.
Los días seguían pasando,
y mi cariño por el muchacho crecía a pasos
agigantados, no solo me decía cosas bonitas, si no que
hacía algo mucho
más importante
y reconfortante: me demostraba cariño. Algo que
pocos han hecho a lo largo de mi corta vida.
Un día prometimos algo que marcaría un antes y
un después: luchar
por nuestro amor, queríamos estar juntos, y pelearíamos por
eso. Contra todo y todos.
A diferencia de muchos otros casos: la
promesa se cumplió.
Hoy se cumplen siete meses desde el ‘’prometo que lucharé…’’ y me hace
feliz día a día. ¿Qué más puedo
pedir? Esta ‘’princesa’’ tonta, fea, alborotada y demás…encontró a su príncipe, pero
no azul, verde.
Jeremías:
Supongo que plasme todo en este dulce texto ¿verdad? No hay nada para decir que no te haya dicho: gracias
por estos hermosos siete meses, por tu compañía, por tu apoyo y comprensión, por los momentos lindos que pasamos, por los abrazos,
sonrisas y besos compartidos…gracias
por tanto chiquito, sos lo mejor que me pasó en mi vida.
Sé que no estás
bien de ánimo últimamente,
y que crees que algún
día me voy a cansar de vos, de tus problemas, pero te lo
aseguro una vez más:
por primera vez me siento segura de una relación, de mis sentimientos hacia vos, y afirmo que jamás me voy a cansar de vos, de tus problemas, de tus mañas, mucho menos de tus celos e inseguridades. Sos todo lo
que siempre quise, y no tengo en planes perderte.
Muchísimas gracias por esto que me haces sentir. ¡Por siete meses y más!
Comentarios
Publicar un comentario